Evento en Zaragoza

Me llega un correo con una buena noticia.
La próxima semana tendremos en Zaragoza (por fin) a un comité de expertos internacional en materia de sociedad de la información. Esta es una vieja idea que veniamos perfilando y que gracias a la tenacidad de Jose Carlos Arnal finalmente se ha puesto en marcha.
Entre los miembros destacados tenemos a Manuel Castells, Saskia Sassen, Veronike Cleck, William Mitchell, Dennis Frenchman y alguno otro que se me olvida. También estan en el meollo, aunque no vendrán la semana que viene, Peter Hall y Pekka Himmanen.
Dentro del programa de trabajo, contaremos con una conferencia pública de Saskia Sassen con el título «Internet, globalización y control social»:
Fecha: jueves 21 de julio
Hora: 19:00 horas
Lugar: Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Habrá que ir.

Pásalo

El uso de las nuevas tecnologías de nuestros parlamentarios

Nuestros parlamentarios no son , precisamente, unos usuarios aventajados de las nuevas tecnologías. Al menos eso se desprende del artículo que publicó El País el pasado jueves 14, en su suplemento CIBERPAIS.

Las cifras son muy significativas:
El 88% de los parlamentarios españoles tiene una dirección personal de correo electrónico; sin embargo, sólo el 17,4% ha respondido a una consulta ciudadana particular.
El partido con más parlamentarios que contestaron a la consulta del correo electrónico fue CiU, con el 37,5% de respuestas, seguido de IU (33,3%), el PSOE (25,1%), ERC (25%), el PP (8,8%) y el PNV (7,1%). No contestó ninguno de los seis parlamentarios de Coalición Canaria.
El principal líder de la oposición, Mariano Rajoy, ni siquiera ofrece una dirección para el contacto virtual. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, sólo facilita una dirección del servidor gratuito Hotmail, y cuando se escribe a la misma, el robot del enclave responde que dicha dirección está fuera de servicio.
El estudio desvela también que ni el presidente del Gobierno, ni los ministros con representación parlamentaria, ni ninguno de los portavoces de grupo, ni los presidentes de las cámaras ni la práctica totalidad de los diputados y senadores con mayor eco mediático han respondido a la consulta
Sólo cuatro del medio millar de parlamentarios tienen una página personal en Internet

Con datos como estos….¿que podemos esperar?

Otro punto de vista

En 5 dias publicaron el pasado día 15 un artículo dando un repaso a la oferta wifi en España, mas concretamente repasando las ofertas de determinadas compañías en los aeropuertos de Barcelona y Madrid.

Se destaca que las 4 empresas analizadas (Vodafone, Kubi, Telefónica y Swisscom), parecen satisfechas por los resultados a pesar de marcar unos precios ABUSIVOS para algo que perfectamente podría (y debería) ser gratis.

Que una compañía cobre 5 euros por media hora de conexión, roza el delito. Estamos haciendo que los usuarios piensen que una conexión wifi ha de ser de entrada negocio, no un servicio añadido. Los usuarios de aeropuertos no pretenden estar enganchados 7 horas a la red (habría que contar que no hay retrasos en los vuelos), pero aunque así fuese, ¿que peligro hay?.

El punto de vista contrario lo aporta Enrique Dans tanto en el artículo, como en su blog. Tardaremos en darnos cuenta de estos avances y cuando lo logremos estaremos otra vez por detrás de nuestros vecinos.

Zipit, algo mas que un juguete

ZIPIT
Leo en Kriptópolis, que ha salido al mercado un dispositivo pensado para que los mas jóvenes lleven encima y se puedan comunicar via wireless con sus amigos, chateen, se manden mensajes, etc. Se llama ZIPIT

Es barato, cómodo, pequeño, funciona bajo Linux y sencillo de manejar.

Lo que también ha ocurrido es que algunos le han visto mas utilidades y empiezan a usarlo para otros servicios.

Ya hay páginas que muestran como hackearlo, y otras muchas como mejorarlo.

¿Qué uso será el definitivo?. Como siempre, el que quiera el usuario, que como dice el anuncio «el ser humano es imprevisible»

Seguridad! ¿a que precio?

espias
Estamos leyendo estos dias que el Gobierno va a proponer la posibilidad de que las compañias telefónicas guarden durante meses los datos confidenciales de sus clientes.

El motivo final es loable, perseguir el terrorismo, pero ¿a que precio?

¿se puede controlar a todos los ciudadanos por el mero hecho de lograr ese fin? ¿somos todos sospechosos mientras no se demuestre lo contrario? ¿no es mejor hacer investigaciones previas y controlar solo a los sospechosos? ¿no se podrán usar determinadas palabras en las comunicaciones bajo el consiguiente riesgo de ser tachado de peligroso?

¿Nos estamos volviendo locos? ¿no están ya ganando los terroristas al influir y modificar nuestra forma de vida?
Demasiadas preguntas para un lunes por la mañana.