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Acceso de banda ancha a través de frecuencias radioeléctricas con capacidad para competir con el pujante ADSL y de cubrir distancias de 50 kilómetros entre antenas; nomadismo, o posibilidad de conectar un mismo dispositivo (ordenador portátil, teléfono…) en puntos geográficos diferentes; ubicación de antenas sin necesidad de que exista visibilidad entre ellas; puente que puede hacer real la convergencia de la telefonía fija y móvil, son algunas de las cosas que ya se han dicho de una nueva tecnología, el WiMax, cuyo lanzamiento comercial los expertos sitúan en la segunda mitad de 2007. La definición de los estándares de radiofrecuencias ha destinado en Europa para esta tecnología la banda de 3,5 Ghz, revalorizando las licencias en poder de compañías privadas y apremiando a los gobiernos a licitar las frecuencias de este tipo en su poder. En España, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi) retomará a la vuelta del verano el proceso para sacar a concurso el bloque de espectro radioeléctrico que conserva en la banda de 3,5 Ghz, según ha podido saber LA GACETA por fuentes del sector.

El departamento que dirige Francisco Ros, que conoce las necesidades de algunas compañías de acceso local vía radio (LMDS) de lograr mayor espectro en la citada banda para las zonas donde las antenas empiezan a saturarse, no tiene interés en conservar las frecuencias, puesto que el fin al que estaban destinadas —dar el servicio telefónico universal en las zonas de difícil acceso— ha sido cubierto por el par de cobre de Telefónica, acceso móvil vía GSM y GPRS y frecuencias de las propias compañías de LMDS, a quienes las alquila Telefónica de España.

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