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Que los tiempos están cambiando no es una novedad, que los negocios no se hacen como antes, tampoco. Pero siempre ha sido así. No hay modelo de negocio que perdure en los tiempos, ni técnica de venta que se mantenga siempre en vigor. Cambian las empresas, cambian los negocios, evolucionan las personas y se abren nuevas oportunidades. Eso es así desde que el mundo es mundo.

Estamos en un mundo lleno de oportunidades, pero hay que estar ahí para verlas y aprovecharlas. Los modelos de negocio (y de pensar) deben ir a la par de como se mueve la tecnología, las mentes deben abrirse a nuevas formas de ver las cosas, y debemos reflexionar y adaptarnos a lo que es una realidad. Pensar como en el siglo XX solo sirve para muy escasas empresas y empleos. Todo lo demás debe ir adaptándose. Muy pocas marcas marcan la forma de vender y de posicionar un producto. Normalmente es el mercado el que indica el camino.

Pero aún hay mentes que no lo aceptan, y se niegan a aprender. Esas mentes “cuadriculadas” aprendieron de una forma direccional, en la que solo ellos marcaban el camino, la tendencia. La idea de “yo desarrollo este producto como sé y luego el mercado lo adaptará” es equivocada. Se niegan a contar de antemano con la opinión de sus clientes a los que solo escuchan cuando ya es tarde. Y lo peor es que cuando les quieres enseñar a pensar de otra manera lo toman como una afrenta a su modelo caduco de gestión.

No hay solución para estos casos. A lo mejor, después de unos cuantos batacazos se den cuenta de que lo estaban haciendo mal, pero para entonces será tarde y el mercado les habrá cogido mucha mas ventaja, y la competencia también.