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Llevo tiempo pensando que estamos confiando demasiado en las redes sociales como repositorio de información.
Si hace unos años era frecuente encontrar empresas que no veían su nicho de mercado en las redes sociales y desdeñaban hacer acciones por ellas, ahora parece que muchas solo se apoyan en Facebook principalmente. Y tan mal está lo primero como lo segundo.

¿Que pasaría si Facebook cerrase?

Es verdad que dentro de Facebook hay alrededor de 1.400 millones de cuentas (lo que nunca se dice es cuantas de esas cuentas son activas y generan actividad que las empresas pueden aprovechar), y es verdad que ha mejorado mucho en los últimos años. Pero también es verdad que, aunque nació a principios del siglo XXI, no se llegó a popularizar hasta hace escasamente 7-8 años. Y esos primeros años era un auténtico caos propio de una plataforma que había crecido desmesuradamente sin un plan de negocio claro.

Hoy en día algunas cosas dentro de Facebook se han estabilizado, como la gestión de la publicidad, se ha mejorado la seguridad, el público ha madurado y aunque sigue usándolo para lo que le viene en gana (como debe ser por otro lado), está más habituado y por lo tanto comienza a usar Facebook de una manera más responsable y con una finalidad clara. Esa finalidad suele ser de varios tipos:

  • Sencillamente entretenerse
  • Buscar información fuera de Google
  • Descubrir usuarios / páginas
  • Seguir marcas
  • Participar en actividades internas de Facebook (concursos y juegos principalmente)
  • Captar posibles clientes (en caso de ser marca)

Pero, ¿quien nos asegura que Facebook estará aquí dentro de 3 años?, o ¿quien nos asegura que no saldrá algo mejor y la iremos dejando de lado?. Esto último no sería tan extraño, recordemos el caso de Myspace. ¿Qué pasaría con nuestros perfiles, nuestras cuentas, nuestras páginas, toda la actividad generada?, y lo que a muchas marcas les debería preocupar llegado el caso: ¿que pasaría con los fans?. A estos últimos tendríamos que volverlos a reclutar, pero.. ¿cómo?

Posiblemente Facebook no desaparezca en breve, pero todas aquellas empresas que forjan su estrategia exclusivamente en esta herramienta gratuita (de la cual nosotros somos el producto, que no se nos olvide), deberían plantearse que no se pueden apoyar solamente en algo que no controlan. Y deberían pensar que al final, como en un negocio con presencia física, deben intentar atraer a sus posibles clientes a un lugar propio, .