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Concierto de Elliott Murphy en Piedrafita
El sábado 20 actuó en Piedrafita (Huesca) Elliott Murphy acompañado de Olivier Durán y el resto de la banda. En un concierto que ya es tradición en esta población (este año celebraba el 10º aniversario), el músico americano dio una lección de como debe ser un concierto de rock y blues. Casi 3 horas de buena música, de perfecta comunión con los asistentes (no mas de 500) y en una noche ideal para disfrutar al aire libre de la magia de la música interpretada con ganas e ilusión.
Los dos guitarristas demostraron su poderío sobre el escenario y repasaron muchas de sus canciones de los últimos discos, así como clásicos (Heroes, por ejemplo), y haciendo de los temas una demostración del buen gusto de quien sabe tocar rock y hacer música de calidad desde sus inicios.
Prometieron volver el 2012, y seguro que lo hacen.
Un video:
Sobre las grabaciones en los conciertos
Leo con sorpresa que en el reciente concierto de Diana Krall con su marido, Elvis Costello en Santiago de Compostela, la pianista pidió que se requisasen los móviles de parte del público para que borrasen las fotografías y videos que hubiesen podido grabar.
Y no termino de entenderlo.
En todos los conciertos, desde hace años, suele poner que está prohibido grabarlo. Y tal vez hasta hace unos años se podría entender, pero ahora no entiendo el daño que le pueden generar al artista. Aunque tenga el concierto contratado para una televisión, ¿que daño puede hacerle que una serie de espectadores graben parte del mismo para su propio uso, o incluso para subirlo a sitios como Youtube?, ¿Van a vender menos?, ¿le van a dejar de contratar para próximas giras?.
Ahora mismo cualquiera que lleve un móvil de gama media tiene la posibilidad de hacer fotos y videos de cualquier situación. La grabación suele ser de calidad media o baja por razones obvias. Nada comparable con lo que una cadena de televisión puede llegar a grabar.
Recientemente a un amigo le pasó lo siguiente:
Se puso a hacer unas fotos de un concierto, desde la parte mas alejada del escenario. Y la organización le envió a la Guardia Civil para que dejase de hacerlo. Él les enseñó dos cosas. La primera la escasa calidad de sus fotos, y segunda, la tremenda cantidad de personas que estaban haciendo lo mismo en todas las filas anteriores. La Guardia Civil al final reconoció que ellos no estaban para eso, que les había enviado la organización, y todo quedó en nada.
Otro caso, esta vez personal. Yo grabé varias canciones del concierto de Antony & the Johnsons en Zaragoza hace ahora dos años, y las subí a Youtube, al cabo de unos días, me llegó un correo de la discográfica pidiéndome con mucha educación, que podía dejar uno de ellos, pero que el resto de las grabaciones me pedían por favor que las eliminase de ese canal de compartir videos. Y les hice caso. Me parecieron educados y en ningún momento me pidieron que me deshiciese de esas grabaciones, cosa que ha ocurrido en el concierto de Krall y Costello.
Y por último, el pasado sábado estuve en el concierto de Costello, en primera fila, y grabé varias canciones. Dado el escenario de Sos, estaba a menos de 3 metros de Elvis, y estoy seguro (los videos lo demuestran), que él se dio cuenta de que estaba grabando algunas canciones. Y no pasó nada. Rectificación: Si que ha pasado. La productora de Elvis Costello se ha quejado, y he tenido que borrar todos menos uno.
Pero volviendo al tema. Los artistas deberían entender que no es dañino para ellos esas prácticas, mas bien al contrario. Conseguirán que mas gente llegue a verlos, a conocerlos, y a apreciarlos. Las tácticas de Diana Krall no me parecen las adecuadas.
Por cierto, también pude estar en uno de sus conciertos, y a pesar de que mucha gente grabamos su actuación, no dijo nada.
Elvis Costello en Luna Lunera. Un sueño hecho realidad
Reconozco que este era uno de esos conciertos que pensaba que jamás vería, tener al londinense Declan Patrick MacManus (conocido por Elvis Costello) cerca, tocando sus canciones de siempre para un puñado de gente, era un sueño. Pero Luna Lunera lo consiguió. Su exquisita programación, incluía este año a uno de los mejores compositores del siglo XX.
Elvis Costello ha pasado por tantas fases compositoras, que nunca se sabe con lo que te puede sorprender en directo. Lo que no cabe duda es que saldrá al escenario con ganas de pasarlo bien y de contentar al público con su estilo y su categoría. Por no hablar del control que demuestra delante del público, las posturas heredadas de sus años más juveniles, y la comunión con sus músicos. Y es que son muchos años y mucho bagaje recorriendo todo el mundo.
Pero el sábado era solamente propiedad de los afortunados espectadores que llenaron las 500 localidades del escenario de Luna Lunera. Y salió puntual (como buen británico), con traje, corbata y sombrero. Solo Bere Casillas podría haber mejorado su vestimenta. Y con una banda compuesta solamente de cuerdas y acordeón (The Sugarcanes), la percusión se la debieron dejar en otro lugar. Violín, mandolina, guitarras y acordeón. Solo eso, bueno, solo eso y la categoría de un compositor que lleva desde los 70 sacando discos de calidad, sin importarle las modas. Da lo mismo que lo que se haga sea punk, new-wave o country. Costello tiene suficiente poder compositor para acertar con sus canciones.
Cuando salió al escenario de Sos, atacó con “Mystery Train” de su tocayo Presley, siguió con “Blame it on Cain” de su último disco, el más country de su carrera, y continuó con “New Amsterdam” de Get Happy…. Vamos, que quería dejar claro que iba a tocar temas tan variados como prolija y variada ha sido su discografía.
Es cierto que se apoyó mucho en versiones acústicas, con la banda que llevaba no daba para versiones demasiado eléctricas (solo cogió una vez una guitarra eléctrica, de cuatro cuerdas, eso si), pero el resultado era sencillamente genial. Porque teniendo calidad y ganas de pasárselo bien, lo demás viene rodado.
Y fueron cayendo temas clásicos como “Red Shoes”, “Every day i write the book” o “I want you” mezclados con los de su último disco “Secret, Profane, and sugarcane”. Para entonces ya nadie se daba cuenta que no hubiese percusión.
En el primer bis llegó uno de los momentos más íntimos, con una versión casi irreconocible pero muy preciosista de “She”, el éxito de la película “Notting Hill”, y con la gente ya de pie, solicitando que aquello no acabase, llegó “Alison” y “Happy” y el final, el saludo, la despedida y la sensación de que había pasado por Sos el eterno miope, el ser pegado a unas gafas negras de pasta, el compositor prolífico que lleva 40 años creando piezas clásicas sin importarle modas y modismos. Y la única pena fue la ausencia de “Verónica”, su canción mas perfecta, los tres minutos más pop que ha creado jamás… y no fue por no insistir…
Previamente el aragonés Bigott, había dejado su sello de calidad en el mismo escenario. Difícil definir la música que practica. A ratos suena a Lou Reed, o a Cohen, o incluso a Joaquin Carbonell. No se parece a nada, pero se parece a muchos. Lo que parece claro es que es feliz haciendo lo que le da la real gana, que no intenta sonar a nada en particular, y que lleva una banda muy buena, acorde con el surrealismo de sus canciones. Solo le faltó la luna sobre el escenario, la invitó, pero no tuvo la deferencia de acercarse más.
Y así acabó la primera semana del festival Luna lunera en SOS. Pero queda más mucho más…
Pinups y a capelas en la primera noche Luna Lunera
Los concierto musicales son efímeros. Salvo que el concierto sea un espectáculo brutal, que ocurra algo inusual, o que la comunión entre público y artistas sea perfecta, pasará por nuestra memoria como algo rutinario, que con el tiempo se debilita el recuerdo, y supone un escueto momento. Dicho esto, y para comentar el concierto de Imelda May y Eli Paperboy Reed en el Festival Luna Lunera, voy a empezar por el final.
Eli Paperboy acabó su concierto, cantando tres canciones a pleno pulmón, sin micrófonos y con la banda sin apenas poder usar los altavoces. Un problema técnico al final del primer bis, hizo que tuviera que reinventar el repertorio. Para entonces ya habíamos tenido tiempo de saborear las nuevas canciones del Bostoniano, y de reconocer y bailar las del disco que le ha catapultado a las primeras posiciones, y que le ha servido para llevarse el honor de ser el nuevo baluarte del soul blanco.
Impecable desde su vestimenta, a su manera de tocar con la banda The True Lovers, repasó con esa mezcla de sonidos entre Otis Redding y James Brown. No llegará tan lejos como el padrino del soul, posiblemente le falte carisma para eso, pero el soul tiene, de momento, a un defensor y a un intérprete que puede seguir llenando de ritmo las salas por las que pase. Reconoció, al igual que Imelda May, que el lugar donde estaba tocando era uno de los mas bonitos que había conocido y llevó al éxtasis a los espectadores.
El regalo de su interpretación “a capela” sirvió para demostrar que talento y voz tiene.
Previamente habíamos tenido en el escenario a la irlandesa Imelda May, pura energía. Hizo un repertorio muy variado, desde rockabillys rabiosos, a blues, pasando por piezas jazzeras. Una mezcla también de recuerdos sonoros. Parecía que Billie Holiday se reencarnase a veces con una voz mucho mas desgarrada. Una Wanda Jackson del siglo XXI de la que tiene mucho. Mucho sentimiento rockero y mucho desparpajo de la novata casi recién llegada.
Se divirtió con el público, hizo cantar, corear, y patear. Ataviada como una estrella Pinup de las viejas estampas de los 50 devoró el escenario desde los primeros compases. Se sintió cómoda y lo demostró. Con solo un álbum en el mercado, aunque preparando el segundo, ya tiene un excelente repertorio para llevar por cualquier lugar que pase y demostrar que la nueva voz del llamado “Jazz-a-billy” tiene cuerda para rato.
Y con este plantel de momentos, recuerdos y sobre todo, sonidos y talentos, no es raro pensar que el primer concierto del Luna Lunera en Sos en este 2010, ha dejado el listón muy alto. Veremos si el resto están a la altura, me conformaría con que estuviesen cercanos a las sensaciones producidas por estos dos “monstruos” del panorama actual.
Ben Harper incendió la noche

Ben Harper se inmoló ayer en Zaragoza. Porque lo que hizo en el anfiteatro de Ranillas fue algo más que un concierto de rock y blues. Fue una catedral de sonidos y un incendio de vitalidad.
¿Quién dijo bostezos? Había leído que el concierto de Santiago de Compostela había acabado entre bostezos y pensé que se adentraría en la faceta más intimista, más acústica. Craso error. No hubo tiempo en la noche a las orillas del Ebro al más mínimo asomo de aburrimiento. Desde el principio dejó claro Ben Harper que venía a dejar huella de su talento con las guitarras. Y da igual que toque sentado con su “slide” que de pie o con una acústica. Da igual. Es puro talento.
Se ha hablado mucho y en balde, de si es el heredero de otros guitarristas clásicos. También da igual. Allí aparecieron los espíritus de Jimi Hendrix, de Gary Moore, de Lenny Kravitz, por separado y conjuntamente. Se había dicho también que, al cambiar de banda, se podía notar cierto alejamiento de sus discos mas conocidos. Pero la nueva banda (Relentless 7), no tiene nada que envidiar a los The Innocent Criminals.
Su último disco, “White Lies for Dark Times”, fue el esqueleto de la parte principal de su concierto. Pero hubo tiempo de varios bises y repasó sus principales éxitos como “Diamonds on the inside” que fue de lo mas coreado en la noche.
Desconozco qué pudo provocar los bostezos en su concierto de Santiago, pero aquí, en Zaragoza, dudo mucho que nadie de los miles de seguidores que estábamos allí, tuviese un amago de abrir la boca para expresar aburrimiento. Más bien todo lo contrario.
Previamente, estuvo la banda local Loner que pusieron la nota funky de la noche y el australiano Xavier Rudd que demostró sus dotes de multiinstrumentista y empezó a calentar la noche que, posteriormente, vimos arder con las guitarras de Ben Harper.
Sidonie en Los Festivales del Ebro

Se presentaron como clones de la selección española de fútbol, y es que, hay cierto parecido entre Marc Ros con Carlos Puyol y de Axel Pi con Sergio Ramos (aunque a éste no parecía hacerle mucha gracia que se lo recordasen). Y también hicieron que la gente se volcase con ellos. Pero no eran los chicos de Vicente del Bosque, eran Sidonie, el trío catalán que llegaron a Zaragoza ayer jueves para dar un directo contundente y eficaz. La brisa veraniega que soltaba el Ebro, les sirvió de mecha para dar un concierto fresco.
Apoyados por un teclista y otro guitarrista más, incendiaron el escenario de la expo con sus canciones. Se centraron en sus dos últimos discos “El incendio” y “Costa Azul” y demostraron que en directo ganan bastante. Comunicaron pronto y bien con el público, presentando las canciones, pidiendo la colaboración y divirtiendo con alguna que otra puesta en escena divertida.
Al igual que otras bandas que comenzaron cantando en inglés, Sidonie ha evolucionado mejor desde que cantan solo en castellano, y su último disco cuenta con joyas como “Por ti”, o “Un día mas en la vida” que cantaron de espaldas al Ebro.
En el bis se atrevieron, como en un homenaje con “Os mutantes” que saldrían después, con una interpretación muy psicodélica que incluso tenía notas de “Riders on the storm” de The Doors.






