Limnopolar han sido los ganadores del MUEVETE 2010.
Sin duda han sido los mas atrevidos en cuanto a sonido y apuesta musical. Yo hubiese apostado mas por el blues de la Srta. Pepis, pero hay que alegrarse por la victoria del grupo que mas ha innovado de los tres participantes.
Y eso que probablemente la voz no es su fuerte. En los momentos en los que solo había música, se notaba la calidad de este grupo que era la tercera vez que actuaban en directo. Una apuesta muy arriesgada. Se les notaban muchas influencias y sonidos. Tan pronto sonaban guitarras al estilo Vinny Reilly, como a sonidos cercanos a The Sunday Drivers. Desconcertaban acertadamente.
Srta Pepis empezó el concierto y combinaron tanto el buen blues que saben hacer con una puesta en escena que incorporó una pequeña y graciosa historieta. Calentaron muy bien el ambiente e hicieron presagiar una noche interesante.
No ganaron, se quedaron terceros, pero apuntan buenas maneras y habrá que seguirlos de cerca.
En segundo lugar en el concierto, y también en la clasificación final, salieron The closers. Una banda que hace del sonido su legión. La muralla sonora que construyen es agradable y con buenas dosis de calidad. Son una banda a la que espero que la suerte les acompañe. Porque a poco que se lo propongan tendrán un hueco en el panorama musical español.
Como colofón al concierto, salieron los barceloneses de DORIAN, que llenaron la sala de sus sonidos pop-tecno-bailables. Cantaron sus mas conocidas canciones y cerraron esta edición del MUEVETE, ahora toca esperar a la del 2011, y a una nueva y buena cosecha de grupos aragoneses.
La habitación roja ofreció un muy buen concierto en la casa del loco el pasado jueves 25. El motivo de su paso por Zaragoza, era la presentación de su nuevo disco “Universal”. Y lo repasaron casi completamente.
Aforo completo, público que se sabía de memoria sus canciones, ambiente envidiable. Y sobre el escenario los valencianos que han sacado un disco que va a ser referencia en su discografía. Tras unos discos mas cercanos al indie pop, en éste último se acercan a ritmos mas cargados de guitarras, a melodías mejor construidas, y a letras
mas potentes.
Y en directo son mas demoledores. La voz de Jorge se confundió a veces por la avalancha sonora, pero tanto él como Pau Roca, nos deleitaron con estupendos pasajes guitarreros. Y poco a poco fueron cayendo las canciones. Empezaron con “Hacia la luz”, y “Algo nos pasa”, y poco a poco fueron sonando otras mas clásicas como “Scandinavia” ,
“Posidonia” o “Agujeros negros”. Y fueron completando un concierto que quisieron acabar con “Cajas tristes”. Pero el público pidió mas, y tuvieron que salir.
El bis estuvo dedicado a todos los aragoneses que les han acompañado en su carrera, y los nombraron a todos, incluido Sergio Algora, que fue recordado por los aplausos de un público que ya veía el final del concierto, y que abandonó la sala con la satisfacción de asistir a la presentación de un disco memorable, un disco que podrá llegar a ser el punto de inflexión en la discografía de La habitación roja. Ahora les queda algo mas difícil, superarlo.
Se nota cuando los músicos se lo pasan bien en el escenario. Primero, porque dan lo mejor de si, y en segundo lugar porque lo transmiten completamente al público.
Y eso es lo que pasó en el café Hispano el pasado sábado en el concierto de Pecker y de Angel Petisme. Dos monstruos de la escena, con distintos años de bagaje, con distintas trayectorias, pero con un gusto exquisito por la buena música y un cariño hacia la gente que los va a ver.
Pecker empezó repasando canciones de su último disco, Animal de fondo, Treinta y cinco, y otras anteriores como Tu boca es espiral, o Los cinco. Y enseguida se supo hacer con el público asistente que bailaba a su ritmo, y coreaba los estribillos tan pegadizos. Este músico se merece llegar muy lejos en la escena española. Espero que sin tardar mucho. Acabó su parte de concierto con un Supernova cantado a medias con Angel Petisme.
Y éste salió a por todas. Su último disco Rio Ebrio fue repasado en gran parte. Acompañado de los hijos del Cierzo nos encandiló con sus composiciones llenas de referencias a esta tierra. Hasta el alcalde de Zaragoza, que estaba entre el público, bailó y coreó sus canciones. Al final, y como en un intercambio de favores, Pecker salió a cantar con Ángel su canción Cierzo.
Dos grandes músicos, un buen concierto, un puñado de amigos, una comunión musical perfecta. ¿Para cuando la próxima?
Hay un tipo de rock que no viaja en limusinas, no sabe de hoteles de lujo ni de fans desbocados, ni tan siquiera de grandes giras, ni de aparecer en telediarios; pero que sin embargo, merecen ser catalogados
como verdaderos maestros del rock mas añejo, mas eleborado y mas auténtico.
Y dentro de esa categoría están los cuatro músicos que el jueves 4 llegaron a Zaragoza para actuar en La Casa del Loco.
Aunque venían anunciados como dos bandas independientes (The Steepwater Band y Marc Ford), podríamos decir que son un solo grupo. El concierto comenzó con los tres componentes de La Steepwater (que por
cierto, se les puede seguir por Twitter twitter.com/steepwaterband), para luego añadirse a ellos el
reputado guitarrista de “The Black Crowes”, Marc Ford.
Lo que nos ofrecieron los primeros, fue un aperitivo de lo que vendría después. Con vaqueros desgastados, melenas largas, barbas que recordaban a esos tugurios americanos donde el bourbon liga perfectamente con el country, y unas cervezas en la mano, aparecieron los tres componentes de la banda que lleva el nombre de un buque de carga. Y cargaron con un rock potente, guitarrero, recordando a tiempos en los que la Credence Clearwater Revival marcaba el ritmo del rock estadounidense. Y seguro que han bebido de esas raices, se les
nota.
La segunda parte contó con la participación añadida del que fuera guitarrista de otra banda puntera, The Black Crowes, el músico que pasó parte de su carrera sufriendo los efectos de la fama entre alcohol y drogas, pero que supo reponerse, y unirse a la banda con la que está haciendo la gira. Los cuatro músicos en el escenario (Joe Winters a la batería y Tod Bowers al bajo), dieron rienda a mas de dos horas de blues-rock. Y por la casa del loco, surgieron en forma de fantasmas musicales otros sonidos similares, a ratos aquello sonaba al Neil Young de sus mejores tiempos (si es que alguna vez los ha tenido malos), a los Fogerty en vena, a los Flying Burrito Brothers, o al fallecido Rory Gallagher. Temas de mas de 10 minutos de duración, que estiraban gracias a la maestría con la que saben sacar esos riffs que tanto gustan en directo. Entre los cuatro, repasaron parte de su discografía (solo 2 albumes de Ford, pero 4 de la Steepwater), y dejaron destellos importantes de su calidad. Se podría decir que por Zaragoza pasaron en una sola noche
todos los ritmos acumulados por mas de 50 años de buenos músicos sureños, y que los asistentes pudimos disfrutar sabiendo que pocas veces se dan las condiciones necesarias para pasar tan buen rato, con tantas raices musicales juntas y de tanta calidad.
Chapeau!
Si cogemos el ritmo de Tom Waits, su textura musical, sus sonidos algo rudos con acordeones, guitarras, bajos, y la voz de Bjork, el resultado será muy cercano a la música de Wendy McNeill, que el viernes cantó ante un escaso público en La Casa del Loco. Había oido su disco “Dreamers Guide to Hardcore Living”, como una mezcla del nuevo folk y algo de cabaret, y así sonó en Zaragoza.
Acompañada solo de un contrabajista, nos deleitó con una decena de canciones que nos arrastraron por senderos de realismo mágico. Una banda sonora para cualquier película de Tim Burton.
Y posteriormete salieron al escenario Boat Beam, un trio formado por una española, una australiana y una americana. Y aunque suena a chiste la música que tocan no lo es. Se les podría catalogar como musas del
nuevo pop español. Un pop algo triste, denso y descolocado. Su canción mas conocida “The rain Pauly” es una joyita que podría pasar a ser una perla largamente recordada. Sin embargo el resto de canciones y su
escasa conexión con el público, no consiguieron que hubiese el suficiente climax para recordar el concierto como algo mágico. La magia se la debió llevar Wendy Mcneill con sus cuentos oscuros y su acordeón.
El disco de debut de Boat Beam se llama “Puzzle shapes” y esa es la sensación que transmitieron, pequeñas piezas de un puzzle que todavía no ha terminado de encajar. Pero que si lo consiguen, se harán un
hueco dentro de ese pop que tanto está de moda.