1º Microtaller «Conceptos y oportunidades de negocio basadas en SW Libre. Experiencias reales de ASOLIF»

Fecha: 6 de Mayo de 2010

Lugar:ITA

Hora: 12:00

Difiere un poco del formato practico que le hemos dado a los Microtalleres TIC, sin embargo, tras la toma de contacto que tuvimos con algunos de vosotros, creemos que es muy importante una charla de este estilo, orientada al canal, para aclarar conceptos y debatir sobre las oportunidades de negocio basadas en software libre para los prescriptores TIC.

La duración estimada es de 2 horas, sin embargo, si el debate final despertara un gran interés y requiriera algo mas de tiempo para resolver las dudas que puedan surgir o comentar experiencias, no habría problema en alargar un poco la duración del Microtaller.

La inscripción es gratuita y podéis hacerla de dos formas

Esperamos contar con vuestra asistencia y dado que el numero de plazas es limitado os recomendamos que realicéis la inscripción con antelación.

Programa en PDF

La isla de los pelícanos, de José Luis Galar

La isla de los pelícanos, una antigua novela de José Luis Galar recientemente reeditada, es un libro corto que se lee en un par de horas, pero que presenta una trama muy entretenida y divertida.

Trata sobre un personaje, de quien no sabemos ni su nombre, que es enviado a una isla una vez terminados sus estudios, en una especie de destierro, para estudiar la flora del lugar. La isla es un curioso lugar, en el que viven unos personajes de lo mas variopinto, y que irán aportando una serie de situaciones que van desde lo cómico a lo estrambótico, pero con un fondo humano muy peculiar.

La visión del narrador en primera persona, aporta mayor riqueza a la novela, aportando un exquisito punto de vista que nos hace revisar y replantear muchas de las cosas que cotidianamente vemos a nuestro alrededor.

Hay profundidad en la dosis perfecta para que no se pierda un ápice de la frescura y humor que acompaña a la trama. Y son exquisitos algunos pasajes que hace que surja una amplia sonrisa durante su lectura, como la confusión del personaje con un famoso futbolista a la llegada a Madeira, o como conoce al párroco de la isla.

Lo había leído hace unos años, en su primera edición, y lo recordaba con agrado, y esta segunda lectura me ha confirmado que es uno de los mejores libros que he leído de Galar.

El club de los viernes, de Kate Jacobs

el club de los viernes

Había leído muy buenas críticas de este libro, y me lo compré.

Trata sobre la relación de 8 mujeres a las que les une, en mayor o menor medida, su pasión por la creación de prendas de punto. Una de ellas regenta una pequeña tienda en Nueva York, en la que vende y fabrica ropa de lana. Y todos los viernes, desde hace unos años, organiza para sus clientas y amigas mas cercanas unas reuniones en las que tienen cabida todas sus experiencias, ilusiones, frustraciones y otros aconteceres que conforman la vida de las mujeres que allí acuden.

Y gracias a esa composición, la novela se hace fácil de llevar, incluso tiene partes de gran interés a las que te engancha. Sin embargo, no la considero una de las mejores novelas que he leído ultimamente, mas bien la he visto un poco floja.

Tiene su mérito conjugar tantas personalidades diferentes, pero no ha sido un gran descubrimiento. Mas bien la considero una novela de pasar un rato entretenido, pero intrascendente.

El bar de la Susy (quinta parte)

CAPITULO 1

CAPITULO 2

CAPITULO 3

CAPITULO 4

La relación con mi padre había sido siempre muy fria. El volvía de trabajar tarde, cenaba, escuchaba la radio, y leía alguna novela de Marcial Lafuente Estefanía, Se acostaba, y se levantaba antes de amanecer. No tenía apenas oportunidad de hablar con él. Los fines de semana se levantaba un poco mas tarde, pero salía de casa y volvía a las horas de la comida y la cena.

Mi padre había nacido en un pueblo de Salamanca, pero se vino muy pronto a vivir aquí. Su padre murió cuando él tenía unos meses. Participó en la cacería de un jabalí que tenía atemorizado al pueblo, y fué atacado por él. Según contaron lo empotró contra un árbol y se rompió todos los huesos del cuerpo. Su madre recogió sus enseres en una maleta y partieron en busca de nuevas oportunidades, estaba embarazada. Llegaron en primavera, parió en verano, y en otoño murió. Nadie sabe de que. Unos decían que de desesperación, otros de pena, y otros que de difteria. El caso es que mi padre se quedó sólo. Una vecina de la pensión donde vivían se hizo cargo de las dos criaturas hasta que entregó a mi padre y su hermana a unos comerciantes que habían estado viajando por media España y que por una enfermedad ya no podían salir mas.

Mi padre no fue a la escuela nunca, Se puso a trabajar en cuanto fue capaz de ponerse en pie. Ayudaba en el comercio que tenían en una plaza. Despachaban todo lo que se podía vender entonces. Y mi padre aprendió a contar con las monedas que veía en la caja, y a leer mirando las hojas de los periódicos que usaban para envolver la mercancía. Siempre me dijo que a mi me pagaba la escuela para que aprendiese las palabras que él nunca leyó. Decía que hay mas de cinco mil palabras que no significan nada, y mas de tres mil que se deben aprender para ser un hombre de provecho.

-Si eres capaz de hablar bien, te contratarán para un trabajo digno.

Yo tardé muchos años en averiguar en que trabajaba mi padre. Solo sabía que estaba todo el día fuera de casa, y que volvía con las manos negras. Un día lo vi pasar por la calle, iba en la trasera de un camión lleno de carbón.

Al día siguiente de entregarle el paquete, le di el recado que me había dado la Susy.

-Dijo que tenías que pagarle pronto.

-Ya, ya, no te preocupes, y no digas nada a nadie.

Yo me bajé a jugar con mis amigos a la explanada enfrente de casa, dejé a mi padre en la cocina. Ya estaba mejor, pero aún no iba a trabajar. Al rato de estar jugando a las canicas, vi salir a mi padre con el paquete en la mano. Se metió en el colmado de Blas, el tuerto, y por la ventana vi que se lo entregaba, y que Blas le daba un fajo de billetes. Me pareció mucho dinero. Mi padre se lo metió al bolsillo y volvió a casa.

Al cabo de una semana, mi padre me llevó al circo como había prometido y esa misma noche me llamó mientras mi madre estaba fregando en la cocina. Quería que fuese con él al bar de la Susy.

-No me gusta ese sitio, huele mal.

-Tu te vienes conmigo, no hay mas que hablar.

No supe a que venía ese interés. Solo quería quedarme en casa. Acudir de nuevo a ese tugurio me daba asco, repugnancia y miedo. Todo a la vez.

A mi madre le dijo que le acompañaba a buscar unas herramientas a casa de un amigo. Yo creo que mi madre lo sabía, pero no dijo nada.

Al llegar, había un buen ambiente en el bar. Había fútbol, y el bar de la Susy era de los pocos que tenía tele. Al menos una docena de clientes estaban mirando la pantalla, y un par de ellos dormitaban junto a la barra. Uno de los que estaban medio dormidos, era el mismo que vi la otra vez con un cigarro en la boca a punto de quemarse.

La Susy llevaba una blusa roja, y una falda negra. Los labios pintados del mismo color que la blusa, y unos pendientes en forma de aro del mismo color. Los ojos los tenía pintados con un color negro que no le favorecía nada. Parecía una mujer de las que salían en las revistas que mi amigo Mariano traía de Francia. Llevaba además un collar en el cuello, de falsas perlas. Se notaba a la legua.

Enseguida entendí la intención de mi padre. Quería “bautizarme”. Dijo en voz alta que yo era su hijo, que no era la primera vez que acudía al bar, pero como si lo fuera. Que hoy tomaría mi primera cerveza, que ya era un hombre, que se fijaran bien en mi cara, que si me trataban mal, se las tendrían que ver con mi padre, que era sangre de su sangre, que tenía su permiso para ir al bar cuando quisiera y a tomar lo que me apeteciese, que para eso estaba en edad de trabajar.

La susy miraba a mi padre con gesto condescendiente, y a mi con algo de pena. Cuando mi padre terminó su diatriba, algunos aplaudieron, otros me dieron una palmadita, y alguno me invitó a fumar un cigarro, que decliné. Solo el hombre del cigarro en la boca, medio dormido, no se manifestó.

Como era de esperar, mi padre se animó tanto con aquella presentación que acabó borracho, yo no pude terminar esa cerveza que me pusieron delante. Sabía a rayos. Me quedé durante horas mirando la televisión, sin saber que hacer. La susy me miraba desde la barra, mientras servía. Mi padre habló con todos los parroquianos, y con cada uno se tomaba algo, un vino, un soberano, lo que fuese.

Fueron unas horas amargas, que aún recuerdo con algo de desgana en mi cabeza, como si lo estuviese reviviendo. Poco antes de irnos, mi padre se acercó a la barra y le dió un sobre a la Susy, ésta miró el contenido, y pude ver que había unos cuantos billetes de cien pesetas y alguno de mil. Mucho dinero. Teniendo en cuenta que en casa apenas teníamos para comer, me sorprendía que mi padre fuese con esos fajos de billetes por ahi. Entre eso, y lo del paquete de unos días antes, empecé a sospechar de mi padre. Se traía algo entre manos.

Salimos del bar, era muy tarde. En la esquina de la calle había dos hombres de pie, como esperando, pasamos a su lado. Mi padre no era capaz de fijarse en ellos de la tajada que llevaba, pero yo pude reconocer a uno de ellos. Era el policía que había entrado en el bar de la Susy preguntando por Venancio. Y se me quedó mirando

15 aplicaciones imprescindibles para una empresa recién creada

Al hilo de lo que escribí hace unos días sobre como ser legal usando software libre, me encuentro un interesante post de Borja Prieto, en el que recomienda 15 aplicaciones gratuitas para una empresa que empiece.

Yo lo recomiendo para cualquier persona o empresa, empiece o no. Siempre es buen momento para pasarse a usar estas herramientas.

La luna roja, de Luis Leante

leante_la_luna_roja

Acabo de terminar esta novela, La luna roja, de Luis Leante. No conocía a este autor. Me llamó la atención en la librería,  y lo he terminado en apenas 3 días.

Es una novela que trata sobre la vida de una serie de personajes. Un autor turco, su traductor y unos cuantos personajes que se van mezclando en diferentes etapas de sus vidas. Con contínuos «flashbacks», vamos conociendo todos los secretos, acontecimientos y situaciones que van tejiendo las vidas de los protagonistas.

Empieza por la muerte del escritor y nos va trasladando a distintos paises y momentos de la vida. Está muy bien relatada, con mucho lujo de detalles emocionales. Tal vez demasiados cambios en el tiempo que hacen que cueste centrarse un poco al principio de cada capítulo. Sin embargo, los deseos de conocer todo lo que ha pasado antes de ese desenlace, hace que la novela se lea casi de un tirón.

Me ha recordado en algunos momentos a la prosa de García Márquez, y a sus laberintos de palabras. Es un buen libro, que nos hará pasar unas horas mas que entretenidas.

El bar de la Susy (cuarta parte)

CAPITULO 1

CAPITULO 2

CAPITULO 3

Tan solo unos días mas tarde, mi padre enfermó. Nada grave, pero no se podía mover de la cama.Una de las veces que me llamó para llevarle un vaso de agua, me confesó que tenía que ir sin falta al bar a recoger un paquete que un amigo le habría dejado. No me dió mas explicaciones, solamente insistió en que no podía decirle a nadie que iba a ir, y mucho menos a mi madre. Según el, lo mejor era ir a primera hora de la noche, mientras mi madre preparaba la cena. Tenía que salir, preguntarle a Susy por el paquete de Venancio, traerlo y darselo a él, sin que nadie lo viese.

Me puse muy nervioso, no me apetecía volver allí. Me daba asco ese tugurio, esa mujer y la gente que había. Y un poco de miedo meterme por esas calles de noche yo solo.

Pero lo hice. Mi padre me prometió llevarme al circo que había venido unos días antes. Y para como era mi padre, eso era un esfuerzo y una promesa importante. Así también deduje que el paquete sería importante para él.

Se hizo de noche, me puse un abrigo, y salí a la calle.

Encontré el bar, y solo un cliente con la Susy. Dudé en entrar, pero al final abrí la puerta y me acerqué a la barra.

-Donde va este hombrecito solo, me preguntó

-Mi padre me manda a buscar un paquete de Venancio

-Y el porque no viene?

-Está enfermo en la cama, y no puede levantarse.

La Susy me miró con algo de pena, y me dijo que fuese con ella al almacén.

Nos metimos por una puerta cerca de los lavabos, estaba oscuro, y encendió una vela. Con la escasa claridad de la vela, pude ver unas estanterías llenas de cajas y botellas. Un enorme barril de vino con una fecha escrita a tiza, y unas garrafas.

También vi un par de ratas que se escondían al notar nuestra presencia, y unas cucarachas que no parecieron asustarse.

-No tengas miedo, prenda, estas son de la casa, jajajajaja.

Yo no me atrevía a decir nada. La Susy cogió una pequeña escalera de madera de 4 peldaños que había apoyada en la pared, y comenzó a subir por ella. Se subió 3 escalones y empezó a buscar por el estante mas alto. No pude evitar mirar sus varicosas piernas. La falda, no muy larga, se había abierto ante mis ojos, y pude ver donde acababan sus medias, con un par de agujeros por cierto. Era la primera vez que veía unas piernas de mujer .

Susy siguió buscando, y al final dió con lo que buscaba. Un paquete no mucho mas grande que un libro, que bajó rapidamente.

.No me habrás estado mirando el culo, eh , pillín…. . Me dijo con una sonrisa en la boca.

Mi cara adquirió entonces el color de su carmín, y ella soltó una carcajada.

-Que lindo que eres, y tan jovencito. Ay! Si te pillo con unos años mas no te escapas vivo. Dijo mientras se reía.

-Toma, esto es lo de tu padre. Dile que ya me debe dos entregas, y que no habrá mas hasta que pague. No lo abras, me has entendido?

.Si, dije.

-Ven, vamos fuera, te invito a un refresco

Salimos y ya había mas gente en la barra esperando.

-Vamos Susy, que hacías ahí dentro? Que estamos esperando… coño…. cada día te los buscas mas jovencitos.

-Vete a la mierda Penacho.

La Susy me dijo que me sentara en una de las sillas.

-Ahora te traigo una naranjada, te gusta?

Dije que si con la cabeza.

-Mientras esperas, te puedes leer este tebeo que se dejaron ayer. Y me dió un DDT que estaba por el suelo.

La Susy se puso en la barra y sirvió a los clientes, luego se acercó a mi mesa con un vaso y una botella. Me lo dejó.

-Esta también se la apunto a tu padre, no te creas. Bebetela y vete, este no es sitio para un crio como tu.

No hizo mas que decir eso, cuando se abrió la puerta y entraron dos tipos con pintas de policía. No se porque lo deduje, iban vestidos de paisano, pero algo me dijo que esos no eran clientes habituales. El silencio se hizo de inmediato en el bar. Nadie decía nada. Los nuevos visitantes se acercaron a la barra.

-Ha visto por aquí a Venancio Salazar?

-No se quien es ese, dijo la Susy.

-Ya, me lo imaginaba. De todas formas, si vuelve, le dices que si no quiere acabar como su hermano que venga a verme a la comisaría. Soy el inspector Bermúdez, y soy el que le rompió las rodillas al hermano del Venancio, se lo dices. Y también le dices que disfruté mucho haciéndolo.

Todos lo escuchamos, y pareció no importale nada.

Antes de salir, se me quedó mirando.

-Y ese crio que hace aquí?

-Es mi sobrino, dijo la Susy, pasa algo?

-Buenas noches

Nada mas salir, la Susy se acercó, me quitó la bebida que no había tenido tiempo de probar, y me dijo que saliese pitando de allí, y que no parase hasta llegar a casa.

Y así lo hice. Cuando mi padre me preguntó porque llegaba tan congestionado no supe que decirle. Solamente cogió el paquete, lo escondió bajo la cama, y me despachó del cuarto.

No me gasto un euro en software, y soy legal

Hace tiempo que me di cuenta de que no es necesario gastarse practicamente un céntimo, y ser legal, para tener el software necesario en el ordenador que me permita hacer practicamente todo lo que necesito.

Y desde entonces, no me gasto un euro en software:

Uso Linux en algunos equipos. Solamente en algún portátil, tengo la licencia de XP.

Seguro que vosotros usáis otros similares o mejores. Lo podéis dejar en los comentarios.

Las puertas de Dios

A veces me quedo pensando en las puertas de las iglesias. Y no sé si entrar. Me han parecido siempre lugares como mínimo reservados, y muy respetables. Y por eso , aunque no profese ninguna religión, me llama la idea de adentrarme en esos silencios, de sentarme a escuchar la ausencia de ruido, y a sentirme de alguna forma arropado por otros seres que han llegado hasta ese lugar arrastrados por su fé, o tal vez por la misma sensación de tranquilidad que me transmite a mi.

Siempre me ha llamado mucho la atención la separación que generan los muros de una iglesia, el exterior con sus ruidos y problemas, el interior con su paz y su suave parsimonia. Es como si la puerta de Dios (de cualquier Dios), se abriese y nos enseñase de lo que estamos necesitados.

Es muy frecuente, además encontrarse a personas rezando, o simplemente meditando (en realidad no concibo la diferencia), es entonces cuando mas se hace respetable el ser humano, cuando está consigo mismo y en su interior no hay espacio para algo que no sea la paz.

Tambien es por eso que las celebraciones religiosas no me gustan porque tratan de contentar, de concentrar, de cautivar al mayor numero de personas simultaneamente, y eso, a mi entender es imposible. La fé es algo que se cultiva muy interiormente, muy dentro. No con grandes fastuos, ni con grandes eventos multitudinarios, eso es contrario a la persona.

No se sabe a ciencia cierta, si el culto religioso es debido a una parte de nuestro ser que busca un «padre» superior, porque realmente existe, o es algo que nos hemos construido, a partir del momento en que no hemos entendido ciertas cosas. Yo soy mas partidario de la segunda opción, porque a medida que avanzamos en conocimientos, las viejas creencias, van cayendo por su propio peso, como algo que no tiene sentido en nuestros dias