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CAPITULO 1

CAPITULO 2

CAPITULO 3

Tan solo unos días mas tarde, mi padre enfermó. Nada grave, pero no se podía mover de la cama.Una de las veces que me llamó para llevarle un vaso de agua, me confesó que tenía que ir sin falta al bar a recoger un paquete que un amigo le habría dejado. No me dió mas explicaciones, solamente insistió en que no podía decirle a nadie que iba a ir, y mucho menos a mi madre. Según el, lo mejor era ir a primera hora de la noche, mientras mi madre preparaba la cena. Tenía que salir, preguntarle a Susy por el paquete de Venancio, traerlo y darselo a él, sin que nadie lo viese.

Me puse muy nervioso, no me apetecía volver allí. Me daba asco ese tugurio, esa mujer y la gente que había. Y un poco de miedo meterme por esas calles de noche yo solo.

Pero lo hice. Mi padre me prometió llevarme al circo que había venido unos días antes. Y para como era mi padre, eso era un esfuerzo y una promesa importante. Así también deduje que el paquete sería importante para él.

Se hizo de noche, me puse un abrigo, y salí a la calle.

Encontré el bar, y solo un cliente con la Susy. Dudé en entrar, pero al final abrí la puerta y me acerqué a la barra.

-Donde va este hombrecito solo, me preguntó

-Mi padre me manda a buscar un paquete de Venancio

-Y el porque no viene?

-Está enfermo en la cama, y no puede levantarse.

La Susy me miró con algo de pena, y me dijo que fuese con ella al almacén.

Nos metimos por una puerta cerca de los lavabos, estaba oscuro, y encendió una vela. Con la escasa claridad de la vela, pude ver unas estanterías llenas de cajas y botellas. Un enorme barril de vino con una fecha escrita a tiza, y unas garrafas.

También vi un par de ratas que se escondían al notar nuestra presencia, y unas cucarachas que no parecieron asustarse.

-No tengas miedo, prenda, estas son de la casa, jajajajaja.

Yo no me atrevía a decir nada. La Susy cogió una pequeña escalera de madera de 4 peldaños que había apoyada en la pared, y comenzó a subir por ella. Se subió 3 escalones y empezó a buscar por el estante mas alto. No pude evitar mirar sus varicosas piernas. La falda, no muy larga, se había abierto ante mis ojos, y pude ver donde acababan sus medias, con un par de agujeros por cierto. Era la primera vez que veía unas piernas de mujer .

Susy siguió buscando, y al final dió con lo que buscaba. Un paquete no mucho mas grande que un libro, que bajó rapidamente.

.No me habrás estado mirando el culo, eh , pillín…. . Me dijo con una sonrisa en la boca.

Mi cara adquirió entonces el color de su carmín, y ella soltó una carcajada.

-Que lindo que eres, y tan jovencito. Ay! Si te pillo con unos años mas no te escapas vivo. Dijo mientras se reía.

-Toma, esto es lo de tu padre. Dile que ya me debe dos entregas, y que no habrá mas hasta que pague. No lo abras, me has entendido?

.Si, dije.

-Ven, vamos fuera, te invito a un refresco

Salimos y ya había mas gente en la barra esperando.

-Vamos Susy, que hacías ahí dentro? Que estamos esperando… coño…. cada día te los buscas mas jovencitos.

-Vete a la mierda Penacho.

La Susy me dijo que me sentara en una de las sillas.

-Ahora te traigo una naranjada, te gusta?

Dije que si con la cabeza.

-Mientras esperas, te puedes leer este tebeo que se dejaron ayer. Y me dió un DDT que estaba por el suelo.

La Susy se puso en la barra y sirvió a los clientes, luego se acercó a mi mesa con un vaso y una botella. Me lo dejó.

-Esta también se la apunto a tu padre, no te creas. Bebetela y vete, este no es sitio para un crio como tu.

No hizo mas que decir eso, cuando se abrió la puerta y entraron dos tipos con pintas de policía. No se porque lo deduje, iban vestidos de paisano, pero algo me dijo que esos no eran clientes habituales. El silencio se hizo de inmediato en el bar. Nadie decía nada. Los nuevos visitantes se acercaron a la barra.

-Ha visto por aquí a Venancio Salazar?

-No se quien es ese, dijo la Susy.

-Ya, me lo imaginaba. De todas formas, si vuelve, le dices que si no quiere acabar como su hermano que venga a verme a la comisaría. Soy el inspector Bermúdez, y soy el que le rompió las rodillas al hermano del Venancio, se lo dices. Y también le dices que disfruté mucho haciéndolo.

Todos lo escuchamos, y pareció no importale nada.

Antes de salir, se me quedó mirando.

-Y ese crio que hace aquí?

-Es mi sobrino, dijo la Susy, pasa algo?

-Buenas noches

Nada mas salir, la Susy se acercó, me quitó la bebida que no había tenido tiempo de probar, y me dijo que saliese pitando de allí, y que no parase hasta llegar a casa.

Y así lo hice. Cuando mi padre me preguntó porque llegaba tan congestionado no supe que decirle. Solamente cogió el paquete, lo escondió bajo la cama, y me despachó del cuarto.